El pasado fin de semana, miembros del equipo de la Escuela Infantil I y la Dirección de la misma asistieron al congreso AMEI-WAECE por la Excelencia en la educación de 0-3 años.
El recien nacido tiene todo un potencial de posibilidades, pero precisa para desarrollarse integralmente, además de un entorno de cuidado y protección, un sistema de influencias educativas bien fundamentado y científicamente concebido que se dirija a posibilitar la máxima optimización de todas sus potencialidades, físicas y psíquicas.
En dicho congreso afirman que el desarrollo del individuo está en primer término, en función de su estado biológico y neurológico en el momento de nacer, pero que más adelante, la acción del medio pasa a ser fundamental para su ulterior evolución.
"La idea que las características de la personalidad está estrechamente ligada con el genoma humano se puede considerar un mito. Los hombres no son necesariamente prisioneros de sus genes y las circunstancias de la vida de cada individuo son cruciales en su personalidad".
La acción y fin de la educación no puede ser otra que no sea potenciar y desarrollar las características individuales, las múltiples inteligencias y los talentos que todos los niños y jóvenes poseen.
Todos los niños poseen diferentes inteligencias: lingüístíca, lógico-matemática, espacial, intrapersonal, interpersonal, naturalista, musical, cinético-corporal y algún talento que los educadores debemos de descubrir y potenciar.
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